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Después del tratamiento dental, el cuidado también es parte de la recuperación

hace 4 minutos
5 min de lectura

Cuando un niño recibe un tratamiento odontológico, especialmente cuando se trata de una restauración dental, muchas veces los padres sienten que el problema ya está solucionado. El diente ha sido tratado, la restauración ha sido colocada y, aparentemente, todo vuelve a la normalidad. Sin embargo, existe una parte fundamental del tratamiento que ocurre después de que el niño sale del consultorio y que depende, en gran medida, de los cuidados que reciba en casa.

Las recomendaciones del Odontólogo son muy importantes...!!!
Las recomendaciones del Odontólogo son muy importantes...!!!

Esto adquiere todavía mayor importancia cuando hablamos de niños con necesidades especiales, como aquellos que presentan trastorno del espectro autista (TEA), dificultades sensoriales o determinadas condiciones que pueden influir en sus hábitos de alimentación, masticación y comportamiento.

Hace algunos meses tuvimos la oportunidad de atender a uno de nuestros pequeños pacientes con necesidades especiales. Realizamos un tratamiento restaurador con el objetivo de recuperar piezas dentales que necesitaban ser tratadas y devolverle al niño las mejores condiciones posibles para continuar con su alimentación y su salud bucal.

Como ocurre con nuestros tratamientos de odontopediatría, se brindó la garantía correspondiente de seis meses, siempre sujeta a los controles y a las indicaciones entregadas por el equipo profesional.

Tiempo después, sus padres regresaron preocupados porque algunas de las restauraciones aparentemente se habían desprendido. Al realizar la evaluación clínica, encontramos algo importante: no se trataba simplemente de una restauración que se hubiera “salido”. Existía una fractura del tejido dental, que había comprometido también la restauración realizada.

Y esta situación nos permite explicar algo que todos los padres deberían conocer.

Un diente restaurado no vuelve a ser exactamente igual a un diente sano

Cuando una pieza dental ha sufrido una caries extensa, una fractura o una pérdida importante de estructura, el odontólogo trabaja para recuperar su función y proteger lo que queda del diente. Sin embargo, una restauración, por más moderna y correctamente realizada que esté, no transforma el diente tratado en una pieza dental completamente nueva.

La restauración reemplaza parte de la estructura perdida, pero el comportamiento mecánico del conjunto puede ser diferente al de un diente sano e íntegro.

Por eso, después de un tratamiento, no basta con que la restauración haya sido realizada correctamente. También es necesario que el niño reciba los cuidados adecuados en casa.

Una restauración puede soportar las fuerzas normales de la masticación dentro de las condiciones para las cuales fue indicada, pero determinadas fuerzas excesivas, golpes o hábitos pueden comprometer tanto la restauración como la estructura dental que permanece.

¿Qué ocurre cuando un niño mastica alimentos extremadamente duros?

Los dientes están diseñados para soportar las fuerzas propias de la alimentación. Pero existe una diferencia entre masticar normalmente y someter una pieza dental restaurada a fuerzas excesivas.

Morder objetos o alimentos extremadamente duros, utilizar los dientes para abrir o romper cosas, masticar hielo, huesos u otros elementos de gran dureza, así como determinados hábitos repetitivos, puede generar una sobrecarga innecesaria.

Cuando existe una pieza previamente debilitada o restaurada, esa fuerza puede concentrarse en determinadas zonas y favorecer una fractura.

Y cuando se produce una fractura del propio diente, la situación cambia.

Ya no estamos hablando simplemente de una restauración que necesita ser reemplazada. Dependiendo de la profundidad y extensión de la fractura, puede existir compromiso de la estructura dental remanente e incluso de tejidos internos del diente.

Por eso es tan importante entender que la prevención no termina cuando termina la consulta odontológica.

En los niños con necesidades especiales, la supervisión puede ser todavía más importante

Cada niño es diferente y cada condición requiere una evaluación individualizada.

En niños con TEA u otras necesidades especiales, pueden existir particularidades relacionadas con la sensibilidad oral, la alimentación, las texturas, la forma de masticar, determinados hábitos repetitivos o incluso dificultades para comunicar una molestia.

Por esa razón, los padres y cuidadores cumplen un papel fundamental después del tratamiento.

No se trata de restringir innecesariamente la alimentación del niño ni de generar temor frente a los alimentos. Se trata de conocer las recomendaciones específicas que el odontopediatra entrega después de cada procedimiento y aplicarlas de manera consistente.

La alimentación y la masticación forman parte del cuidado posterior.

La garantía también tiene condiciones

En MARIDENT creemos en la responsabilidad profesional y por eso nuestros tratamientos de odontopediatría cuentan con una garantía de seis meses, de acuerdo con las condiciones establecidas y siempre que se cumplan las indicaciones y controles correspondientes.

Pero una garantía no significa que una restauración sea indestructible.

La garantía está relacionada con la calidad y el correcto desarrollo del tratamiento dentro de condiciones normales de cuidado. Una fractura producida posteriormente por un traumatismo, una sobrecarga, determinados hábitos o por la pérdida de estructura del propio diente constituye una situación clínica diferente.

Por eso, cuando entregamos indicaciones después de un tratamiento, no son recomendaciones accesorias ni simples formalidades.

Forman parte del tratamiento.

¿Qué pueden hacer los padres después de una restauración?

Existen algunas recomendaciones generales que pueden ayudar a proteger los resultados obtenidos:

🦷 Respetar las indicaciones del odontopediatra.Cada tratamiento es diferente y las recomendaciones pueden variar según la pieza tratada, la extensión de la lesión y el tipo de restauración realizada.

🍎 Supervisar los alimentos excesivamente duros.Especialmente durante los primeros días o cuando el profesional haya indicado restricciones específicas.

🚫 Evitar que el niño utilice sus dientes para morder objetos.Lapiceros, juguetes, tapas, uñas u otros objetos pueden producir fuerzas que no corresponden a la función normal de los dientes.

👀 Observar los hábitos de masticación.Los padres conocen mejor que nadie los hábitos de sus hijos. Si observan que el niño ejerce mucha presión, muerde repetidamente determinados objetos o presenta conductas que puedan afectar sus dientes, es importante comentarlo durante los controles.

📅 No abandonar los controles.Una restauración puede verse aparentemente bien y, sin embargo, presentar cambios que solo pueden ser identificados mediante una evaluación profesional.

❤️ Consultar ante cualquier cambio.Si el niño presenta dolor, sensibilidad, dificultad para masticar, inflamación, cambios en la restauración o alguna fractura, lo recomendable es acudir al odontopediatra y no esperar a que el problema avance.

Cuidar el resultado también es parte del tratamiento

La odontología moderna nos permite recuperar dientes que hace algunos años hubieran tenido pocas alternativas de tratamiento. Contamos con mejores materiales, tecnología, técnicas restauradoras más conservadoras y profesionales especializados en atender incluso a niños que requieren una atención particularmente cuidadosa.

Pero ninguna tecnología puede reemplazar algo fundamental: el cuidado diario.

El tratamiento comienza en el consultorio, pero continúa en casa.

Por eso, cuando entregamos a los padres recomendaciones después de atender a sus pequeños, no estamos simplemente diciendo qué pueden o qué no pueden hacer. Estamos buscando proteger el trabajo realizado, conservar la mayor cantidad posible de estructura dental y ayudar a que el niño mantenga una boca saludable durante más tiempo.

En especial cuando se trata de nuestros pequeños pacientes con necesidades especiales, la participación de la familia es fundamental. La atención odontológica puede adaptarse al niño, a sus necesidades y a su forma particular de relacionarse con el entorno; pero después, necesitamos que ese mismo cuidado continúe en casa.

Porque una sonrisa saludable no se construye solamente durante una consulta.

Se construye con la suma de la atención profesional, el compromiso de los padres y los pequeños cuidados de cada día.

En MARIDENT, nuestro compromiso no termina cuando el niño sale de la consulta. Seguimos acompañando a cada familia para que pueda comprender cómo cuidar la salud bucal de sus pequeños y proteger los resultados de cada tratamiento.

MARIDENT – Odontología especializada para cada sonrisa, con el cuidado que cada niño necesita.

 
 
 

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